La piel y el cabello son órganos vivos, sensibles y cambiantes, que reflejan tanto la salud interna como los hábitos diarios. En Revive abordamos la patología de la piel y del cuero cabelludo desde una mirada clínica, cuidadosa y personalizada, entendiendo que cada persona tiene una historia, un ritmo y unas necesidades concretas.
No tratamos síntomas aislados, sino personas. Buscamos siempre el equilibrio entre salud cutánea, estética y bienestar, evitando tratamientos innecesariamente agresivos y respetando la fisiología natural de la piel y el cabello.
Nuestro enfoque combina diagnóstico médico experto, seguimiento continuado y planes realistas, pensados para mejorar la calidad de la piel y del cabello de forma progresiva y sostenible.
Todo tratamiento eficaz comienza con un buen diagnóstico. Realizamos una valoración detallada de la piel y del cuero cabelludo, teniendo en cuenta antecedentes, hábitos, tratamientos previos, estilo de vida y factores internos que pueden influir en su evolución.
Este análisis nos permite diseñar estrategias personalizadas y evitar soluciones genéricas que suelen fracasar a medio plazo.
Las pieles sensibles, reactivas o con dermatitis necesitan un enfoque calmado y bien estructurado. Identificamos los factores que alteran la barrera cutánea y trabajamos en su recuperación, reduciendo irritaciones y mejorando la tolerancia de la piel a largo plazo.
Menos estímulos, una correcta selección de productos y un acompañamiento profesional marcan la diferencia.
La salud del cabello está estrechamente relacionada con el cuero cabelludo, el estado hormonal, el estrés y los hábitos diarios. Abordamos la caída del cabello y otros problemas capilares desde un enfoque médico y personalizado, analizando las posibles causas y adaptando el tratamiento a cada situación.
El objetivo es frenar la caída cuando es posible, mejorar la calidad del cabello y acompañar al paciente con expectativas realistas y un seguimiento adecuado.
Diseñamos rutinas de cuidado facial y capilar personalizadas, utilizando cosmética médica seleccionada por su eficacia y buena tolerancia. No se trata de usar muchos productos, sino los adecuados, en el orden correcto y con sentido clínico.
Estas rutinas evolucionan contigo y se ajustan según la respuesta de tu piel y los cambios estacionales.